Voces de Almas Viejas: Lectura de Poesía en el Museo de la Ciudad de México

Tres semanas después del Monumento a la Revolución, Almas Viejas Editorial volvió a la Ciudad de México. Esta vez el escenario fue distinto — cerrado, íntimo, cargado de historia de otra manera. El patio interior del Museo de la Ciudad de México, en el Centro Histórico, es uno de esos espacios que no necesitan decoración para imponer: piedra colonial, arcos, silencio acumulado durante siglos. La poesía que se leyó ahí el 16 de noviembre de 2025 encontró un eco que el espacio abierto del Monumento no podía dar.

La segunda edición de Voces de Almas Viejas se realizó de las 2:00 a las 4:00 de la tarde, con entrada libre y 100 asistentes. La organización estuvo a cargo de Almas Viejas Editorial en colaboración con el Museo de la Ciudad de México y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Lo que cambió y lo que siguió igual

Si la primera edición fue una declaración — la poesía en la calle, tomando los espacios públicos más emblemáticos de la capital — la segunda fue una consolidación. El proyecto ya no era un experimento. Era una serie. Y eso implicaba aprender de lo que había salido mal en octubre y llegar con más oficio.

El Museo aportó el espacio, las sillas, el audio y el templete. La inversión directa de Almas Viejas fue cero pesos. Lo que no se pudo resolver fue la decoración — por un problema de tiempos entre las secretarías, no llegó el material solicitado — y se tomó la decisión de presentarse sin ella. El patio del Museo no la necesitaba.

Lo que sí quedó pendiente fue la entrega de reconocimientos a los poetas participantes: el director olvidó llevarlos. Se acordó enviarlos por correo. Es el tipo de detalle que una institución en construcción aprende a blindar con listas de verificación. Almas Viejas lo anotó y siguió adelante.

Por qué el Museo de la Ciudad de México

Llevar Voces de Almas Viejas al Museo de la Ciudad de México fue un paso hacia la legitimación institucional del proyecto, pero también una apuesta por la diversidad de espacios. Si la primera edición demostró que la poesía funciona al aire libre, frente al monumento más político de la capital, la segunda demostró que también funciona en el silencio de un patio colonial, rodeada de paredes que han visto cuatro siglos de historia mexicana.

Ambos espacios comparten algo: son de acceso libre, son representativos y son de todos. Eso es lo que Almas Viejas busca cada vez que elige un recinto — que nadie tenga que pagar o pertenecer a algo para entrar.

Los poetas que leyeron

El programa se dividió en tres bloques. Participaron poetas seleccionados del certamen: Ingrid Vanessa Gutiérrez Meza, Oswaldo Ortega, Athziri Itzayana Trejo Zúñiga, Aliss Hernández, José Eliseo Chávez Martínez, Maya Fátima Bravo Hernández y Héctor Mauricio Romero Valdés Maldonado — nombres que ya formaban parte de la antología Poesía Postal y que esa tarde los leyeron en voz alta frente a un público que los escuchó en silencio.

Como invitados especiales participaron América Guadalupe Trejo Pineda, Alan Edibray Pérez Medina, Antar Sartoris, Rocío López de Paz y Sergio F. Mendoza (Poeta Hambriento), quien abrió el evento, presentó a los participantes y cerró con su propia lectura.

La coordinación general estuvo a cargo de Ariel Guadarrama Chaparro. El equipo técnico de audio y video fue responsabilidad de Alan Edibray Pérez Medina, Gosp Villegas y Tatan.

El respaldo que creció

Para esta segunda edición, la colaboración institucional se amplió. Al apoyo de la Secretaría de Cultura se sumó de forma más activa el Museo de la Ciudad de México, que cedió su espacio, su equipo técnico y su infraestructura completa. Eso permitió que el evento se realizara sin ningún costo para la editorial y con una calidad técnica superior a la primera edición.

Que una institución cultural del peso del Museo de la Ciudad de México abriera sus puertas a un proyecto independiente nacido en Chihuahua dice algo sobre lo que Almas Viejas había construido en sus primeros meses de vida pública: credibilidad suficiente para sentarse a la mesa con las instituciones sin perder su identidad independiente.

Impacto y alcance

100 personas asistieron al evento. La publicación en redes sociales — en colaboración entre el Museo, la Secretaría de Cultura, Almas Viejas Editorial y la cuenta personal del director — alcanzó 950 me gusta, 21 comentarios y 84 compartidos en Instagram.

Dos ediciones, dos ciudades, dos espacios completamente distintos. La tercera ya estaba en camino — y esta vez volvería a casa.