VOCES DE ALMAS VIEJAS — TERCERA EDICIÓN Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural | 22 de enero de 2026
Las dos primeras ediciones de Voces de Almas Viejas ocurrieron en la Ciudad de México. El Monumento a la Revolución, el Museo de la Ciudad de México — espacios enormes, instituciones con historia, la capital como escenario. Fue ahí donde el proyecto demostró que podía sostenerse, que tenía el peso suficiente para ocupar esos lugares. Pero Almas Viejas Editorial nació en Chihuahua. Y tarde o temprano tenía que volver.
El 22 de enero de 2026, en Casa Chihuahua, Centro de Patrimonio Cultural, se realizó la tercera edición de Voces de Almas Viejas — la primera en tierra propia. De 7:00 a 8:00 de la noche, entrada libre, en uno de los recintos más emblemáticos del centro histórico de la ciudad. Cien personas estuvieron ahí.
Volver a casa
Hay una diferencia entre hacer un evento en una ciudad donde nadie te conoce y hacer un evento donde creciste. En la Ciudad de México, Almas Viejas llegó como proyecto emergente del norte del país, con el respaldo institucional necesario para ocupar esos espacios pero sin el tejido afectivo que se construye con los años. En Chihuahua era distinto. Esta era la gente que había visto nacer el proyecto, que había seguido el certamen desde el principio, que conocía a Sergio F. Mendoza no solo como director editorial sino como parte de su comunidad.
Eso se sintió esa noche.
El recinto también tenía su propio peso. Casa Chihuahua es el edificio donde estuvo detenido Miguel Hidalgo antes de ser fusilado en 1811 — un espacio cargado de historia que el gobierno del estado ha convertido en centro cultural. Que la poesía llegara ahí, a ese lugar donde normalmente los eventos literarios no convocan más de 20 personas según el propio equipo del recinto, y que esa noche llegaran 100, fue una señal que Casa Chihuahua no dejó pasar: al terminar el evento, el recinto reconoció públicamente que había sido un éxito fuera de lo común para actividades de ese tipo.
La noche
El evento duró dos horas. Sin los imprevistos técnicos de la primera edición en CDMX, sin la presión de coordinar con múltiples secretarías en una ciudad que no es la propia. Solo la editorial, el recinto, los poetas y el público. La gente la pasó increíble — esa es la descripción más honesta y también la más precisa.
Los poetas que leyeron esa noche fueron Manuel Macías, Gosp Villegas, Axel Álvarez, Noel René, Poe Sid, Benito Aguirre, Ariel Guadarrama y Sergio F. Mendoza. Voces distintas, registros distintos, pero todas con algo en común: habían construido su trabajo al margen de los circuitos literarios convencionales, y Voces de Almas Viejas les daba exactamente el espacio que esos circuitos no les habían dado.
El respaldo institucional
La tercera edición contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura del Estado de Chihuahua y la Fundación Cultural Almas Viejas, además de Casa Chihuahua como sede. Que el gobierno estatal respaldara el proyecto en su primera aparición pública en la entidad confirmó algo que las dos ediciones anteriores en CDMX ya habían insinuado: Almas Viejas no era un proyecto local que había salido a probar suerte en la capital. Era un proyecto con alcance nacional que también tenía raíces profundas en Chihuahua.
Lo que significó
Cien personas en un recinto donde la literatura raramente convoca más de veinte. Dos horas que pasaron rápido. Una ciudad que recibió a su editorial con los brazos abiertos.
La tercera edición de Voces de Almas Viejas no fue el regreso triunfal de nadie — fue simplemente una noche en la que Almas Viejas estuvo donde siempre debió estar también: en casa, con su gente, haciendo lo que sabe hacer.